¿Eléctrico o Manual? Por qué cambié el sacaleches «caro» por el sencillo (y cómo salvó mis noches)
Cuando te preparas para la lactancia, te venden la moto de que «cuanto más tecnológico, mejor». Yo caí de lleno. Me compré un sacaleches eléctrico buenísimo, pensando que sería enchufar y listo.
Spoiler: Fue un desastre.
Tengo el pecho grande y, por más que lo intentaba, aquello no se acoplaba bien. No hacía bien el vacío, me hacía daño y yo me sentía frustradísima viendo cómo apenas salían unas gotas después de estar media hora conectada a una máquina ruidosa.
Casi tiro la toalla, pero decidí probar una combinación diferente. Y chicas… esto me ha cambiado la vida.
Aquí os dejo mi «combo» exacto, porque el secreto no es solo el aparato, sino los accesorios:
1. El cambio al Sacaleches Manual
Dejé el eléctrico y me pasé al manual. Al ser manual, tú controlas la presión y el ritmo. Si te duele, paras. Si necesitas más caña, aprietas. Esa tranquilidad hizo que la leche empezara a fluir de verdad. Pero faltaba una pieza clave…
2. El truco de la talla (¿Cómo saber cuál es la tuya?)
La mayoría de los sacaleches vienen con copas estándar (talla 24mm), pero para muchas eso es enorme y hace daño. El problema es: ¿cómo narices sabes qué talla necesitas realmente?
Yo no quería ir a ciegas gastando dinero, así que me compré este kit de insertos que es completísimo. [link kit insertos]
Lo mejor es que viene con una regla medidora incluida. Gracias a ella pude medirme el pezón en casa tranquilamente y descubrí que mi talla correcta era la 17mm (que, por suerte, venía incluida en el pack). Al poner el inserto de mi medida exacta, el dolor desapareció y la extracción fue el doble de rápida. No adivines: mídete.
3. Las bolsas con «semáforo» térmico
Y una vez que tienes la leche, ¿dónde la metes? Estoy usando estas bolsas que me parecen brujería de la buena: [link bolsas]. Lo mejor que tienen es un sensor de temperatura incorporado en el plástico. Olvídate de probar la leche en la muñeca y quemarte. Ellas te avisan al calentarlas al baño maría:
- 🟣 Morado: Muy fría.
- ⚪ Blanco: ¡Cuidado! Muy caliente.
- 🔵 Azul: Temperatura perfecta para el bebé.
Tener leche guardada (y a la temperatura ideal) significa que mi pareja puede dar el biberón de la noche y yo puedo dormir 3 o 4 horas seguidas. Y eso, amigas, no tiene precio.
Si estáis luchando con la extracción, probad este combo. A veces la solución no es la máquina más cara, sino la que mejor se adapta a ti.
Aquí te dejo el modelo exacto que uso y los embudos que compré aparte (mídete bien el pezón antes de pedir el tuyo, ¡es fundamental!):
Dadle una oportunidad a vuestro descanso, mamás. Os lo merecéis.
Un abrazo, Julia