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¿Eléctrico o Manual? Por qué cambié el sacaleches «caro» por el sencillo (y cómo salvó mis noches)
Cuando te preparas para la lactancia, te venden la moto de que «cuanto más tecnológico, mejor». Yo caí de lleno. Me compré un sacaleches eléctrico buenísimo, pensando que sería enchufar y listo. Spoiler: Fue un desastre. Tengo el pecho grande y, por más que lo intentaba, aquello no se acoplaba bien. No hacía bien el vacío, me hacía daño y yo me sentía frustradísima viendo cómo apenas salían unas gotas después de estar media hora conectada a una máquina ruidosa. Casi tiro la toalla, pero decidí probar una combinación diferente. Y chicas… esto me ha cambiado la vida. Aquí os dejo mi «combo» exacto, porque el secreto no es solo…
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A ti, mamá, que vas agobiada y necesitas verdad: este rincón es nuestro
Si nos hubieran contado la letra pequeña de la maternidad antes de empezar, ¿nos lo habríamos creído? Seguro que imaginábamos el olor a bebé, los pijama de algodón monísimos y los paseos por el parque bajo el sol. Y todo eso existe, claro que sí. Pero nadie nos preparó para la soledad de las 3 de la mañana. Nadie nos avisó de la culpa constante, ni de ese cansancio que te llega hasta los huesos, ni del agobio de tener que decidir qué comprar entre mil opciones que prometen ser «lo mejor para tu bebé». Yo sé lo que es sentirse perdida. Llevo tiempo viendo en Instagram a esas «supermamás»…